viernes, 10 de febrero de 2017

Piñata casita de los tres cerditos

Muy buenas noches a todos.

Hoy culmino una semana bastante más liada de lo que me esperaba.

Voy a empezar desde el principio porque si no no se entiende nada. Yo nunca he sido de hacer listas de cosas para hacer o de tener una agenda en la que organizar las tareas pendientes. Compraba las agendas por lo bonitas que eran, me daban igual sus formatos, grosores o pesos. Me gustaban las de los paisajes, de los artistas, las de las frases inspiradoras.. En fin que no era nada rara para las agendas, me gustaba todo!! A lo mejor al principio  de año, las ganas que te entran con eso de año nuevo, vida nueva y agenda nueva, hacían que ya llevara al día. Era muy aplicada con mis listas. Pero me duraba un mes, ya que en seguida me aburría o cansaba o yo que sé que al final acababan siempre junto a las libretas nuevas sin estrenar que también me encantaba coleccionar.

Hoy por hoy con mi negocio creciendo día tras día y la existencia de mis dos hijas mi capacidad craneal se ha visto francamente reducida para abarcarlo todo, así que la necesidad de una agenda es tan urgente como que tienes que tener leche en la nevera!  Ahora soy más práctica, busco agendas finísimas y que no pesen ni ocupen nada. No me doy con el móvil, que le vamos hacer.
Así que ahora hago listas, tacho cosas, vuelvo hacer listas y vuelvo a tachar cosas. A veces las cumplo al completo (rara vez, también hay que decirlo).

En fin, a lo que iba, esta semana la agenda ya la tenía de por si bastante apretada, sin huecos, todo a tope! 
Lo que me ha pasado ha sido francamente surrealista, aunque me suele pasar mucho, y por eso lo comparto en este medio con la esperanza de que no me pase sólo a mí.

Imaginad el cuadro. Martes, estoy sentada cortando papel tranquilamente aunque con mucha rapidez. De repente un pensamiento entra en mi cerebro no sé llegado de dónde. Varios segundos después, no puedo precisar cuántos (jaja) estoy de pie, moviendo muebles, quitando cajas, poniendo cosas, tirando otras, colocando aquí, moviendo allá. No lo podéis imaginar el caos que se instauró. No podía parar. Un lado de mi mente me decía que tenía que parar ya y ponerme a trabajar. Pero ese angelito malo tal y como aparece en las películas me seducía y yo como ciega no paraba de imaginarme otras opciones para colocar mi taller de infinitas maneras.

En resumidas cuentas. Acabé a las 10 de la noche, agotada y con las ideas nada claras, el taller hecho un desastre  y un atraso de encargos bestiales. Siempre digo no se volverá a repetir. Pero por arte de magia acaba por suceder tarde o temprano.

Así que después de soltar mis penas os dejo con la piñata casa de los tres cerditos, que seguramente estará mejor colocadita que la mía, sin duda!

Feliz fin de semana.










2 comentarios:

  1. Genial tu semana entonces! A mi también me pasa. Me la paso tratanto de organizarme para después hacer todo lo contrario jajajaja

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  2. Me encanta como escribes :)

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